nerion les informa que un spammer ha sido condenado a la cárcel

nerion informa que un importante spammer americano ha sido sentenciado por un juzgado de Seattle y se enfrenta a una pena de hasta 65 años de cárcel por fraude, robo de credenciales y blanqueo de dinero.

Robert Alan Soloway, un importante spammer de 27 años responsable de una buena parte del correo basura mundial, ha sido sentenciado por un juzgado de Seattle y se enfrenta a una pena de hasta 65 años de cárcel por fraude, robo de credenciales y blanqueo de dinero.

Soloway lleva varios años siendo responsable del correo basura que llega a los buzones. Ha sido perseguido durante mucho tiempo por distintas empresas y organizaciones, y no es la primera vez que es citado ante un juez.

El método de Soloway es el habitual de un spammer de hoy en día. Trabaja codo con codo con creadores de malware para que sean las máquinas «zombie» infectadas las que envían el correo basura. Una vez conseguida una masa crítica de máquinas infectadas a través de varios métodos, éstas son las que prestan su ancho de banda y recursos para enviar la basura, además de nuevas réplicas de estos virus que permiten reclutar más máquinas y mantener (o comenzar así de nuevo) el ciclo. De esta forma, aunque el responsable lógico en primera instancia sea Robert Soloway, muchos sistemas inseguros se convierten en cierta manera en cómplices de este delincuente.

Aunque la sentencia sea aleccionadora y pretenda, más que nada, un efecto disuasorio en el resto de spammers «importantes», la situación no cambiará demasiado. Seguiremos recibiendo la misma cantidad de basura en el buzón.

Sin ir más lejos, en febrero de 2007 conocimos un informe de Marshal’s Threat Research, en el que se indicaba que el correo basura alcanzaba el 85% del total, con un incremento del 280% desde octubre de 2006. Un aumento sin precedentes.

El spam es todavía uno de los pilares de la industria del malware. Además de su objetivo primario como spam en sí (ventas y estafas) que todavía lo hace rentable, gracias a él se distribuye una buena parte de virus y troyanos, además de servir para reclutar muleros para las estafas bancarias. Es uno de los métodos favoritos del crimen organizado, y el hecho de que uno de sus múltiples responsables vaya a la cárcel no hará que se reduzca el nivel de basura en los buzones ni (y esto es lo peor) amedrentará al resto de organizaciones dedicadas a la industria del malware. Más bien les animará a ocupar su “vacante”.

Fuente: hispasec.com

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